Mientras el “excelentísimo” e “infalible” Señor Presidente, llama reincidentemente y de manera incitadora a la confrontación entre los indígenas; en la práctica se produce el efecto contrario; es decir, que en este momento se concretó lo que las bases claman, LA UNIDAD EN LA LUCHA POR LA VIDA(agua); unidad que además va en contra de las actitudes dictatoriales e impositivas del Presidente, puestas de manifiesto de manera pública en sus llamados desesperados para que las bases se rebelen contra los dirigentes, así como en las expresiones llenas de rabia, demostrando su desacuerdo porque la Asamblea Nacional extendió el plazo para el debate, previo a la aprobación de la Ley Orgánica de Recursos Hídricos, Usos y Aprovechamiento del Agua.
Desde que se visibilizó en la escena pública del Ecuador el movimiento indígena, campesino y afroecuatoriano; todos los gobiernos de derecha, de corte neoliberal, han tratado de dividir a las organizaciones; ya sea por la vía de acuerdos puntuales con una agrupación (marginando a las demás), creando así descontento y pugna entre ellas; o mediante la acción maquiavélica que es la de fraccionar a una misma organización.
En este gobierno, en el que se había centrado las esperanzas de cambio, en el que realmente confluyan las diferentes aspiraciones que se generan en este Ecuador diverso, multicultural y plurinacional; terminamos recibiendo como una bofetada las declaraciones frecuentes del Eco. Correa en contra de los dirigentes indígenas y consecuentemente de nuestros planteamientos.
Pero como se dice “no hay mal que por bien no venga”, resulta que esta avalancha de críticas emitidas por el primer mandatario, dieron como resultado la unificación de las tres principales organizaciones indígenas, campesinas y afroecuatorinas del Ecuador como son la CONAIE, FENOCIN y FEINE, cuyas principales autoridades, suscribieron el 6 de mayo de 2010, el acuerdo de “Unidad en la Diversidad por la Construcción del Verdadero Estado Plurinacional e Intercultural – Sumak Kawsay”.
Entre las pocas expresiones pronunciadas por el Arq. Fernando Cordero, Presidente de la Asamblea Nacional y que se contraponen a las del Presidente de la República Eco. Rafael Correa, es la manifestada que “esta Ley (Ley de Aguas) debe unirnos más, antes que desunirnos”. Al parecer la unidad ya empieza a gestarse en la realidad. Hasta antes del desarrollo del segundo y definitivo debate de la Ley de Aguas, se veía que cada organización luchaba por su lado, aunque existía una casi total coincidencia entre sus planteamientos. Al fin los dirigentes nacionales escucharon el pedido de sus bases, luchar juntos; aunque claro que Cordero no se refería ni se imaginaba a esta unidad.
Es de entender entonces que las palabras del Presidente Correa ya no surten efecto en el movimiento indígena. Seguro estamos que las concentraciones que arman sus autoridades provinciales o seccionales, no reflejan un apoyo a su gestión; sino mas bien aplican el jueguito que antes practicaba cada político con el pueblo, solo que ahora es a la inversa; esto se refleja en la frase de un dirigente comunal que dijo “antes los políticos engañaban al pueblo, ahora el pueblo engaña a los políticos, … hoy solo venimos a recibir nuestras escrituras y nada más”.
Programar la entrega de soluciones habitacionales en las comunidades indígenas para evitar su presencia en las movilizaciones no le dio resultado al Presidente; en la misma concentración realizada en Colta, había gente valiente que le gritó repetidas veces “agua, agua, agua”; sin embargo, esos gritos no trascendieron en la prensa gobiernista, mas bien al contrario utilizaron esas tomas sin audio para intenatr hacerle creer al pueblo ecuatoriano de que toda la multitud está con el Presidente; entonces me pregunto dónde queda uno de los cinco ejes de la llamada “revolución ciudadana”, que es la “revolución ética”?.
Con estos hechos se demuestra que las acciones conjuntas planificadas por las organizaciones nacionales, lejos de estar distanciadas de las bases, se consolidan en ellas; muestra de aquello es que, de manera inmediata se desarrollaron asambleas provinciales de la Unidad, para viabilizar los siete puntos que contempla el acuerdo suscrito entre las organizaciones nacionales más representativas del país.
A partir de ahora todo el movimiento indígena, campesino y afroecuatoriano, tenemos el deber históricos de luchar por mantener la UNIDAD; el respeto en la diversidad; luchar por la transformación del estado neoliberal para construir el verdadero SUMAK KAWSAY; coordinar acciones a nivel local, provincial, regional y nacional; exigir al gobierno respeto a las organizaciones y a nuestros dirigentes; exigir a los asambleístas vinculados a nuestras organizaciones que acojan y defiendan las propuestas del Movimiento y permanecer vigilantes del cumplimiento de los acuerdos asumidos.
La unidad concretada por este tema coyuntural, debe profundizarse y ampliarse hacia los demás sectores, más aún si hablamos del nuevo pachakutik, ese nuevo pachakutik sòlo se construye con nuestros aporte decidido. Quienes no estamos identificados directamente con una u otra organización, hoy nos sentimos llamados para sumar esfuerzos ya que al fin ha sido escuchado el clamor de las bases “LA UNIDAD”.